Asombrosa reforma de un baño pequeño: el antes y el después

¡Los milagros sí existen! Y es exactamente lo que le pasó a un viejo cuarto de baño pequeño, agotado por el uso y el tiempo. El equipo de Mi Carpintería Murcia no le tiene miedo a nada, se ha puesto manos a la obra y ¡ha transformado el patito feo de los baños en un espléndido cisne! A continuación, te mostramos como ocurrió la metamorfosis, comparando el antes y después.

  1. El antes

    El caso de hoy tiene que ver con un cuarto de baño pequeño y algo antiguo. Más precisamente, se remonta a los años ’90, y lo delatan prácticamente todos sus elementos, empezando por las baldosas. El suelo y las paredes están cubiertos por azulejos de distintos materiales, color y acabado, pero sobre todo hay una cenefa partiendo visualmente en dos las paredes – ¡no hay nada más noventero que una cenefa!

        

    Y seguimos con los sanitarios y grifería. El lavabo, cuya forma y material marmóreo nos devuelven otra vez a los ’90, es pequeño, y al mismo tiempo voluminoso – sobre todo en la parte de arriba. El mueble bajo lavabo no acompaña las líneas geométricas del lavabo mismo, sino que su perímetro termina antes de lo del lavabo: de esa manera, parte del espacio libre debajo del sanitario queda desaprovechado. Además, la grifería – sobre todo la de la ducha – es algo antediluviana, y eso que no queremos mencionar los toalleros de plástico duro, ni el aplique en la parte superior del espejo.

    La ducha se merece un párrafo aparte. Lo más evidente es que es súper pequeña: ¡ducharse allí debe haber sido un verdadero reto! Delimitada por la pequeña ventana y la pared, dispone de un plato ducha en cerámica igualmente pequeño y con los bordes algo elevados para poder contener el flujo del agua. Una mampara de plástico duro separa el área de la ducha del resto del baño. Y no nos olvidemos de la alcachofa: el micrófono perfecto para desafinar Barbie Girl mientras te duchas.

    Para que todo te quede claro, hablemos también de la disposición de los elementos en el pequeño espacio de este baño. El bidet está marginado en un rincón entre la ducha y la pared, y eso hace que sea más complicado – para no decir incómodo – utilizarlo. La ventana interrumpe el dibujo de la cenefa y, si bien deja entrar mucha luz gracias a su persiana de vidrio con elementos ajustables, le resta centímetros a la pared, aumentando la sensación de estar en una habitación de dimensiones reducidas.

    Hasta aquí el antes de nuestro cuartito de baño a reformar. Si no te has desanimado demasiado, sigue leyendo, que ahora viene lo bueno.

  2. El después 

    Te bastará con mirar las fotos para pensar que no puede tratarse del mismo baño del que estábamos hablando hace poco. Pues sí, ¡la magia se cumplió! Y ahora estamos delante de un baño moderno y elegante, a la vez esencial y con personalidad.

    Fuera los viejos azulejos – ¡y la cenefa noventera! –, a cambio tenemos baldosas de colores neutros tanto en el suelo como en las paredes, mientras que la zona de la ducha está delimitada por azulejos de un tono más oscuro. Y fíjate, ahora tenemos un falso techo para combatir la humedad.

    Capítulo sobre sanitarios y grifería. Nuestro baño ahora dispone de un lavabo más grande y al mismo tiempo menos abultado, que no le resta demasiados centímetros a la habitación, y cuyas líneas sencillas regalan elegancia al ambiente – la grifería, nueva y moderna, junto al mueble bajo lavabo realizado a medida, con cajones enormes y en acabado lacado, ayudan al respecto.

    Y ahora la ducha. ¡Cómo nos gusta la nueva ducha de este cuartito de baño! No cabe duda de que es la protagonista indiscutible de esta reforma y del mismo baño. Ancha y a ras del suelo, realizada en vidrio y aluminio, está acotada por una mampara de cristal que agranda la sensación de espacio, embellecida por una decoración tipo azulejos portugueses geométricos y estilizados, y en color neutro. La grifería moderna – que ahora está colocada en el lateral más corto – ayuda a que deseemos pegarnos una buena ducha relajante ya.

    Por último, pero no menos importante, la redistribución de los elementos en el espacio. Una vez liberado el bidet de su cautiverio, se le ha recolocado cerca del inodoro, así aprovechando mejor el espacio disponible. Al entrar en el nuevo baño, inmediatamente tenemos la sensación de orden y equilibrio, de que cada cosa está donde tiene que estar. Luego, la ventana. Con vidrio opacado y térmicamente aislada, ahora forma parte de la estructura de la ducha, y resulta más centrada. Privacidad, aeración y luminosidad garantizadas. Y, para completar la obra, fuera el aplique en la parte superior del espejo y todos aquellos toalleros transparentes demasiado retro.

Y después de esta transformación tan impresionante, ya podemos guardar la varita mágica hasta la próxima emergencia de decoración.

Comentar

Asegurese de introducir toda la información requerida.